Mi alma me ha traído a Cruz Roja

No soy de escribir de mi vida, pero últimamente me lo está pidiendo el cuerpo. Escribir es una de mis pasiones desde antes incluso de decidir estudiar periodismo. En ese momento comencé un camino que ha tenido varios saltos al vacío, porque sí, soy de saltar y dejar la estabilidad en busca de respuestas y aprendizajes.

En realidad, llevo ya cinco cambios radicales de vida, todos ellos elegidos y deseados. A mi edad pensé que ya pararía de saltar, pero lo he vuelto a hacer y esta vez me he sorprendido con un interesante cambio de forma en mi propia concepción autobiográfica, te cuento.

Cayó en mis manos un libro, “Transiciones” de Brue Feiler, que tras su lectura, ahora normalizo todavía más el cambio, si cabe. Y del que saco el siguiente extracto:

“El sentido que le damos a nuestras vidas no es estático o estable, fluctúa, oscila y, cada cierto tiempo, se desvanece. (…) de modo que el equilibro de tendencias, que nos daba agencia, pertenencia y causa, desaparece. Lo que sigue es una serie de réplicas, efectos secundarios de la sacudida inicial, que suelen generar miedo y confusión, pero que pueden ser señales de sanación. Lo que sigue es un periodo de cambio de forma.”

Me explico, cuando pensaba en mi trayectoria vital imaginaba una línea temporal en la que cada etapa tenia un inicio y un fin solapándose entre ellas un poco, pero con un orden bien definido.

– Primero la etapa de trabajar en medios de comunicación especializada en comunicación digital,

– después la etapa de explorar fuera de lo establecido en la sociedad viviendo en ecoaldeas y en contacto total con la naturaleza,

– después vuelta al mundo de los negocios ampliando conocimientos de empresa y dirigiendo equipos,

– más tarde entregada más de una década a las personas a través del coaching online y presencial. En esta última etapa llevo los últimos 5 años estudiando psicología y conectado con fuerza con la idea de estar más presente en el ámbito de lo social, deseando formar parte de alguna manera en una organización como Cruz Roja.

– en concreto, mi única opción deseada al proyectar mi siguiente paso era Cruz Roja, y el destino ha querido darme este regalo antes de lo previsto.

Y es aquí cuando la concepción lineal de mi vida ha dado paso a una concepción circular de mi propia trayectoria. Desde el primer día en mi nueva etapa ha sido como si todas las partes de mí, aprendidas en cada etapa, se reunieran y reorganizaran de una forma diferente a como estaban, cambiando así mi dimensión temporal y mi propio sentido de vida. Cada etapa del pasado está ahora presente en mi nueva labor y me permite aplicarlas por primera vez al mismo tiempo.

Sé que mi alma me ha traído justo donde estoy ahora y te aseguro que está siendo una experiencia interna muy profunda de expansión y agradecimiento.

Un descubrimiento muy bonito en el que veo cómo entran personas nuevas. Mujeres a las que acompaño en el proyecto, y mujeres compañeras de equipo, Roxana, amor en acción y con toda una vida por delante, que me está acompañando con un respeto inmenso, Marta, un ángel silencioso que hace tiempo ya me trajo la señal de que éste sería mi siguiente paso del camino, Nuria, llena de vitalidad, recuerdo ese primer día en el proyecto que me recibió con una sonrisa y diciendo “esto es muy chulo, ya verás” y Ruth, caminando las dos dentro de la incertidumbre. Esa sonrisa va a ser una imagen que pienso recordar y atesorar para momentos futuros.

De momento, elijo disfrutar de estar dónde estoy y con quién estoy, presente para las personas y compartiendo valores como humanidad, neutralidad e independencia. ¡Gracias vida de nuevo!

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